La trampa del amor romántico

Febrero, 2024

Desde niñas nos educan en el amor romántico: la familia, la escuela y la televisión nos idealiza la pareja heterosexual como el logro máximo que puede alcanzar una mujer. Este ideal incluye, sí o sí, procrear: porque el verdadero valor de una mujer, según esta creencia, es que si no eres esposa y madre, no alcanzaste nada.

¿Qué es el amor romántico? Según lo que nos vendieron, no es más que la subordinación de las mujeres a la idea de lo que la sociedad espera de ellas. “-¿Ay, pero cómo dices eso?”, alegan la mayoría de las personas con las que converso el tema; “el amor es igualdad, ambos lados de la pareja están unidos por decisión propia. Se enamoran y crean una relación de iguales” me dicen. -”¿Tú crees?”, Respondo yo. Veamos el amor romántico paso a paso: 

La atracción sexual despierta en la adolescencia, comienza “el desarrollo”, como se dice en Cuba, y se alborotan las hormonas, después de todo, somos animales tan programados como los que viven en la selva. La diferencia es que tenemos fórmulas amorosas: es el hombre quien tiene que declararse, hacer una cita, invitarte a salir, pagar los gastos; lo que la gente conoce como “conquistarte”, como si fueras un territorio sin dueño y los hombres los conquistadores (El lenguaje está lleno de simbolismos que no son casualidad). El hombre es activo, acecha y caza. Debe ser caballeroso, espléndido, tierno y con intenciones de casarse. La mujer es pasiva, debe esperar, recibir y valorar. 

Cuando empiezas una relación romántica, decimos “yo soy tuya y tú eres mío”, pero pareciera que en ese “poseer por amor” nosotras les pertenecemos más a ellos, que ellos a nosotras. Cuando decimos “acepto”, pasamos a ser una especie de propiedad que tiene prohibida la posibilidad de experimentar algún otro deseo de nuestro lado. Pero por el contrario, incluso hoy, se ve como “normal” que los hombres sean infieles, excusándose siempre en la biología o la naturaleza de los hombres. Según esto, el macho alfa necesita del harén para desfogarse pero las mujeres somos diferentes, una mujer adúltera es una vergüenza.

El amor romántico surge del siglo XIX, se dice que el caballero se iba a la cruzada y para cuidar su honor, le ponía un cinturón de castidad a la dama. Muchas cosas han avanzado con el paso del tiempo, pero parece que el amor romántico todavía no. Es hora de transformar el amor. Las mujeres debemos enunciar que el verdadero amor es libre, que es nuestra voluntad proponer, tener deseo y decidir. Los roles de géneros románticos heteronormativos están en caducidad, y nosotras las mujeres debemos salirnos del rol pasivo, y asumir el amor en igualdad. 

Si estás enamorada, la invitación es que no esperes, exprésate, propón lo que quieres y lo que sientes. Y si no sientes amor pero si sientes deseo, recuerda que el placer también es tu derecho. No te avergüences. Olvídate de los roles, lo importante, es vivir intensamente.

 

Artículo de Opinión 

Integrantes de la Alianza Cubana por la Inclusión